Repudiemos todo, no solo lo que le hacen a una «Lali»

Por Sofía Griolli


Lali Espósito fue una de las famosas argentinas que viajó a Qatar por el Mundial y se quedó hasta el día de la final. Incluso, la cantante interpretó el Himno argentino en la previa del partido. Minutos después, sucedió lo que claramente se ve como de abuso sexual: en medio del festejo de un gol de Argentina ante Francia,  un chico (luego reconodico como Mariano Díaz) que estaba detrás de ella, la tomó por la cintura e hizo el gesto de “apoyarla” sexualmente. 

El momento fue registrado por las cámaras de Telefe y no tardó en viralizarse y tomar gran rechazo en las redes.

Al regresar al país, un periodista le preguntó a Lali por la situación que le tocó pasar mientras festejaba en la cancha, a lo que ella respondió: “Mis amigas se toman el bondi para ir a laburar y también les pasa. En general, lo que sucede es que como yo soy conocida llama la atención el hecho. Repudiemos todo lo que vemos todos los días, no solo lo que le hacen a una Lali Espósito en un video viral. Si ves un acoso en el bondi, también”.

 

Es, en principio, una gran respuesta por parte de una de las artistas más famosas del país, que no naturalizó ni tampoco escandalizó la situación nefasta por la que pasó; sino que pidió repudio, pero no solo para ella, para ese momento: repudio para las situaciones que día a día las mujeres sufrimos y de la que tantos son cómplices. Un llamado a la acción. Una demostración de que incluso en la final del mundo, incluso en un estadio lleno de cámaras, incluso hacia una famosa, los comportamientos violentos y patriarcales no dejan de ser expuestos y ejecutados. 

Ante todo, una gran respuesta visto y considerando que la transmisión y difusión correspondía a un medio hegemónico y a luego a la viralización de la misma, en un contexto donde la hegemonía dominante de los medios reproduce actos de violencia y machismo persistentemente. 

Una gran respuesta de Lali para el notero de LAM, quien generó la nota, considerando que se trataba de la evaluación posterior de un programa dedicado a la búsqueda de conflicto (sobre todo entre mujeres) y caracterizado por la falta de sororidad y respeto. Un programa particularmente misógino.  

 

Si sos víctima de violencia familiar o sexual, o sabés de alguien que lo sea, llamá a la línea 137. Es gratuita, nacional y brinda contención, asistencia y acompañamiento las 24 horas, los 365 días del año.